¿Qué ha cambiado de verdad?
Cuando mueves dinero entre tus propias cuentas de bancos distintos, no es un gasto ni un ingreso: es el mismo dinero en otro sitio. Antes Martia solo lo pillaba si las dos cuentas estaban conectadas, emparejando el IBAN. Si el otro banco aún no estaba conectado, el traspaso caía en gastos o en ingresos y distorsionaba el resumen.
Ahora también reconoce el traspaso propio por el nombre del ordenante o del beneficiario, aunque un banco lo guarde como «Juan García López», otro como «JUAN GARCIA LOPEZ» y un tercero escriba «TRANSFERENCIA EMITIDA A GARCIA LOPEZ JUAN». Aguanta las mayúsculas y la falta de tildes con las que los bancos escriben el concepto, y no se despista con los sufijos de empresa tipo «S.L.».
Las transferencias a otras personas, en su propia sección
El dinero que mandas a otras personas y el que recibes de ellas no es tu gasto ni tu ingreso. Ahora va a una sección aparte, «Transferencias», en el resumen del mes y en el análisis de gastos: Martia lo sigue recordando y responde preguntas sobre ello, pero ya no te mueve las medias.
Así, la cifra de la barra «Gastos de este mes» refleja lo que de verdad dejaste en comercios: sin el Bizum a tu madre ni lo que te devolvió un amigo por la cena.
Preguntas frecuentes
Funciona. Martia quita los sufijos de empresa habituales («S.L.», «S.L.U.», el nombre comercial) y compara solo el nombre y los apellidos, así que un traspaso entre tu cuenta personal y la de la actividad se reconoce bien como traspaso propio.
No. La coincidencia exige el nombre y los apellidos completos: si un familiar comparte contigo el primer apellido pero no el nombre, su transferencia se etiqueta como transferencia familiar, no como tuya. El listón es estricto a propósito, para no perder ingresos reales.
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