Presupuesto en pareja sin cuenta conjunta: guía 2026

Cómo llevar el dinero de casa con dos cuentas en bancos distintos: reparto proporcional al sueldo, un ajuste por trimestre en vez de un Bizum por cada compra y un repaso semanal de diez minutos.

Mantener cuentas separadas no es desconfianza. Es lo habitual en las segundas parejas, en quien factura como autónomo, en quien se mudó con su pareja hace un año y no ha querido tocar nada. Un presupuesto en pareja sin cuenta conjunta se sostiene con tres cosas: una lista de lo que es común, un criterio de reparto y una vista donde los dos veáis las dos cuentas a la vez. El problema nunca es el dinero: es que cada uno solo ve la mitad de los gastos de la casa. Esta guía resuelve la otra mitad sin tocar la cuenta de nadie.

Lo esencial

  • No necesitáis una cuenta conjunta — necesitáis una lista de lo que es común, un criterio de reparto y una vista que los dos veáis
  • Reparto proporcional al sueldo — con 1.600 € y 1.000 € netos, el reparto justo es 62/38, no la mitad cada uno
  • Método de las 3 Categorías Comunes de Martia — casa, día a día, futuro. El resto es privado y no se discute
  • Un Bizum al trimestre, no cuarenta al mes — repartid gastos fijos en lugar de cuadrar cada compra
  • Reservad diez minutos a la semana para el repaso común — bastan si la clasificación de los movimientos ya va sola

¿Qué es un presupuesto en pareja sin cuenta conjunta?

Un presupuesto en pareja sin cuenta conjunta es un modelo en el que cada persona mantiene su cuenta corriente, pero la pareja decide junta qué cuenta como gasto común, con qué criterio se reparte y dónde ven los dos el resultado del mes. El dinero nunca se junta en un solo IBAN: lo que se junta es la foto.

Tres piezas, y sin ninguna de ellas el modelo no funciona: la lista de lo que es común (alquiler o cuota de la hipoteca, supermercado, recibos, hijos, transporte), el criterio de reparto (a medias, proporcional al sueldo o quién paga qué) y una vista donde aparezcan las dos cuentas juntas — una app conectada a los bancos o, en la versión difícil, una hoja de cálculo que actualicéis a mano los dos.

La prueba de los 30 segundos

Preguntaos ahora mismo: ¿cuánto gastamos juntos en el supermercado el mes pasado? No lo que pagó cada uno: el total de los dos. Si ninguno sabe responder con un margen de 50 €, el problema no es de disciplina ni de confianza. Es que la información está partida en dos extractos que nunca se encuentran.

Fijaos en lo que eso significa en una discusión: cuando decís estamos gastando demasiado en cenas fuera, los dos estáis argumentando con la mitad de los datos. Y con la mitad de los datos siempre gana quien habla con más convicción.

¿Por qué tantas parejas mantienen cuentas separadas?

Mantener las cuentas separadas no es una rareza. Según la encuesta europea de bunq (2025), el 39 % de las parejas jóvenes del Reino Unido mantiene el dinero separado — la tasa más alta de Europa en ese mismo estudio. Para España no hay una cifra equivalente publicada, y no merece la pena inventársela. Los motivos, en cambio, se repiten siempre.

Segundas parejas e hijos de relaciones anteriores

Pensiones de alimentos, gastos de un hijo de otra relación, compromisos firmados antes de esta casa. Pasar todo eso por una cuenta común complica las cuentas con el juzgado, con el ex y con Hacienda. Es más sencillo mantener la cuenta propia y acordar qué entra en el bote común.

Autónomos e ingresos irregulares

Uno cobra la nómina el mismo día todos los meses. El otro emite facturas cuando el cliente paga, y hay trimestres en los que el IVA y la cuota de autónomos se llevan la mejor parte del mes. Una cuenta común con flujos así se convierte en contabilidad doméstica: quién puso, cuándo, cuánto falta. Las cuentas separadas resuelven eso — cada uno gestiona su ritmo y aporta su parte.

Autonomía — y el silencio que a veces esconde

Seamos francos con la parte incómoda. En ese mismo estudio de bunq (2025), el 42 % de las parejas que conviven en Francia admite ocultar gastos al otro. Esconder unas zapatillas no rompe una relación; esconder el patrón del mes entero, sí. La ironía es que la mayor parte de ese silencio no nace de mala fe: nace de que no hay un sitio neutro donde los números aparezcan sin que nadie tenga que anunciarlos.

Lleváis poco tiempo viviendo juntos

Os mudasteis hace un año y las cuentas se quedaron como estaban. Tiene sentido: cerrar cuentas es irreversible y todavía no sabéis cómo queréis organizar esto dentro de tres años. Cuentas separadas con una vista común son el modo de prueba: probáis el presupuesto a dos sin tomar decisiones difíciles de deshacer.

Parejas, dinero y margen — los números

39 %de las parejas jóvenes del Reino Unido mantiene el dinero separado (bunq, 2025)
42 %de las parejas que conviven en Francia oculta gastos (bunq, 2025)
2.837 €gasto medio mensual por hogar en España (INE, EPF 2024)
1.018 €umbral de pobreza mensual para una persona sola (INE, ECV 2025)

Fuentes: bunq European Survey 2025, INE 2024–2025

Dos sueldos medianos contra 2.837 € — la cuenta que casi nadie hace

Una pareja española con dos sueldos medianos ingresa alrededor de 3.200 € netos al mes y vive en un país donde el hogar medio gasta 2.837 €. Ese es el margen real sobre el que se decide cómo repartir, y explica por qué el reparto importa tanto aquí.

La cuenta, paso a paso. El INE no publica un salario neto: solo el bruto. La mediana española está en 2.041 € brutos al mes (24.497 € al año, Encuesta Anual de Estructura Salarial, 2024), y el neto ronda el 78–81 % del bruto una vez descontados el IRPF y la cotización del trabajador a la Seguridad Social (un 6,35 %, o 6,45–6,50 % con el MEI). Eso deja a la mitad de los asalariados en el entorno de 1.600 € netos. Dos sueldos así son unos 3.200 € al mes en casa.

El gasto medio de un hogar español es de 2.837 € al mes (INE, Encuesta de Presupuestos Familiares, 2024). La comparación no es perfecta — ese gasto medio cubre hogares de todos los tamaños, incluidos los que tienen hijos y casa en propiedad, y es una media empujada hacia arriba por los hogares de renta alta. Pero el orden de magnitud dice lo esencial: para una pareja con dos sueldos medianos, el margen entre lo que entra y lo que sale es fino.

Por eso la conversación sobre repartir gastos en España no va de afinar la contabilidad. Con ese margen, un reparto desequilibrado no deja a una persona con menos holgura: la deja en cero. Para poner cifra a ese cero, el umbral de pobreza de una persona sola está en 1.018 € al mes (INE, Encuesta de Condiciones de Vida 2025, rentas de 2024). Si todavía no sabéis adónde va el dinero de los dos, empezad por ahí: los gastos invisibles que se escapan del presupuesto explican buena parte de la diferencia antes de cualquier reparto.

¿Qué es la contabilidad mental?

Término introducido por el economista Richard Thaler (1985, Premio Nobel de Economía en 2017): tratamos el dinero de forma distinta según el cajón mental en el que lo guardamos, aunque sea el mismo euro. En una pareja con cuentas separadas el efecto es previsible — lo que sale de mi cuenta parece un coste real, lo que sale de la cuenta del otro parece abstracto. Es la razón psicológica de que dos personas honestas recuerden el mismo mes de forma distinta.

¿Cómo repartir los gastos comunes? Tres criterios que funcionan

Hay tres criterios de reparto que funcionan en la práctica. Ninguno es correcto en abstracto: el correcto es el que los dos podéis mantener un año sin volver a discutirlo.

CriterioCómo funcionaPara quiénQué suele salir mal
A mediasSumáis los gastos comunes y dividís entre dosSueldos parecidos (diferencia hasta el 15 %)Con sueldos distintos, ahoga a quien gana menos
Proporcional al sueldoCada uno paga el porcentaje que representa en el ingreso totalSueldos desiguales o irregularesNadie vuelve a recalcularlo cuando cambian los sueldos
Híbrido (cuenta común solo para fijos)Cada uno transfiere su parte; las domiciliaciones salen de ahíParejas con muchos gastos fijos establesCuenta solidaria: los dos responden del saldo y del descubierto
RecomendaciónEmpezad por el proporcional con cuentas separadas. Pasad al híbrido solo si estáis hartos de gestionar domiciliaciones en dos bancos — y sabiendo lo que implica una cuenta solidaria.

El híbrido tiene un punto a favor en España: casi todos los gastos recurrentes de aquí — Iberdrola o Endesa, Movistar o Vodafone, seguros, gimnasio, la cuota de la hipoteca — se pagan por domiciliación, el adeudo directo que aparece en el extracto como RECIBO o ADEUDO SEPA. En el segundo semestre de 2024 se procesaron más de 1.100 millones de adeudos domiciliados en España (Banco de España), y cambiar el IBAN de cada uno es un trámite que nadie quiere hacer dos veces. Si abrís cuenta común, trasladad todas las domiciliaciones de golpe.

Este artículo va del cómo repartir. Si vuestra pregunta es qué app usar, la comparativa lado a lado está en el ranking de apps de presupuesto familiar 2026, con el apartado de parejas y cuentas en bancos distintos.

El cálculo proporcional — con números españoles

El reparto proporcional al sueldo es aquel en el que cada persona cubre el porcentaje de los gastos comunes que corresponde a su peso en el ingreso total de la pareja. El objetivo no es igualar euros: es igualar el esfuerzo que representa cada euro.

Por qué a medias deja de ser justo

Ya os estoy oyendo: pero nosotros siempre lo hemos dividido a medias y nunca ha pasado nada. Si los sueldos son parecidos, seguid así — es más simple y no hay nada que corregir. El problema aparece con una diferencia grande, y la distribución salarial española la produce sola: el salario medio son 2.462 € brutos al mes frente a una mediana de 2.041 € (INE, Encuesta Anual de Estructura Salarial, 2024). La media supera a la mediana precisamente porque hay muchos más trabajadores en la parte baja de la escala.

Supongamos que uno cobra 1.600 € netos y el otro 1.000 €. Los gastos comunes suman 1.800 € al mes: alquiler o cuota de la hipoteca, supermercado, recibos, transporte. A medias, cada uno pone 900 €. Resultado: a quien cobra 1.600 € le quedan 700 € para sus cosas; a quien cobra 1.000 €, 100 €. Eso no es dividir a medias. Es que una persona entregue el 90 % de su sueldo para vivir en la misma casa.

El cálculo en cuatro pasos

1.

Sumad los netos. 1.600 € + 1.000 € = 2.600 € de ingreso de la pareja.

2.

Calculad el porcentaje. 1.600 / 2.600 = 62 %. 1.000 / 2.600 = 38 %.

3.

Aplicadlo a los gastos comunes. 1.800 € × 62 % = 1.116 €. 1.800 € × 38 % = 684 €.

4.

Comprobad el esfuerzo. Los dos entregan alrededor del 69 % de lo que ganan y les quedan, respectivamente, 484 € y 316 € para sus cosas. Cifras distintas, peso igual.

Quién paga qué — para no hacerse transferencias cada mes

En lugar de transferiros dinero, repartid gastos fijos concretos hasta que los totales cuadren con la proporción:

  • Quien cobra 1.600 € paga alquiler o cuota de la hipoteca (870 €), luz, agua y gas (130 €), internet y móviles (55 €) y seguros (75 €) — total 1.130 €
  • Quien cobra 1.000 € paga supermercado (470 €), transporte y combustible (120 €) y el colchón para imprevistos (80 €) — total 670 €

La diferencia con el cálculo exacto es de 14 € al mes. Ignoradla o resolvedla con un Bizum de 42 € al cerrar el trimestre. Lo importante es que no hay doce transferencias al año para cuadrar 14 €.

¿Y si cambia la proporción?

Cambia siempre: subidas, cambio de trabajo, permiso por nacimiento, un trimestre flojo de facturación. Recalculadlo cada seis meses, o en cuanto una diferencia supere el 10 %. Un detalle español que no se puede olvidar: si cobráis catorce pagas en lugar de tenerlas prorrateadas, julio y diciembre muestran alrededor del doble de ingreso. Usad el ingreso medio de doce meses para la proporción, o esos dos meses os descuadran la cuenta entera.

Dos cuentas, dos bancos, una sola vista

Preguntadme en español «¿cuánto llevamos gastado en casa este mes?» y os respondo con los movimientos de los dos. Cada uno conecta su banco — CaixaBank, BBVA, Santander, Sabadell, Bankinter, ING — y yo junto todo en una vista común. Sin cuenta conjunta, sin hoja de cálculo, sin intercambiar contraseñas.

Habla con Martia

Método de las 3 Categorías Comunes de Martia

El Método de las 3 Categorías Comunes de Martia es una forma de ordenar los gastos de la pareja en tres grupos grandes en lugar de veinte subcategorías. Menos decisiones sobre qué es común, menos discusiones de clasificación, menos fricción en el repaso semanal.

La pregunta que atasca a casi todas las parejas es siempre la misma: el café que nos tomamos juntos, ¿es común o de cada uno? La respuesta honesta es que da igual. Lo que importa es que los dos veáis la misma foto, no que os saquéis un máster en clasificar tickets.

Las 3 Categorías Comunes

1. Casa. Todo lo que cuesta tener techo: alquiler o cuota de la hipoteca, comunidad, luz, agua, gas, internet, seguros, IBI, pequeñas reparaciones. Es la categoría más previsible: cambia poco de un mes a otro.

2. Día a día. Supermercado, productos de limpieza, transporte, combustible, farmacia, comer fuera los dos. Aquí está toda la variación del mes — y aquí una vista automática vale más, porque ninguno de los dos va a apuntar a mano cada compra del Mercadona o del Lidl.

3. Futuro. Hijos (guardería, extraescolares, ropa, médico), vacaciones, fondo de emergencia, amortizar hipoteca. Es la categoría que desaparece primero cuando nadie mira, y cuando desaparece el año termina sin ahorro.

El resto — el café de la mañana, los libros, el regalo para tu madre, la afición cara que el otro no entiende — queda privado. No es una cuarta categoría. Es simplemente el dinero de cada uno, sin justificaciones y sin aprobación previa.

Tres categorías bastan porque, en la práctica, casi todos los gastos comunes caben en una de ellas. Si más adelante queréis bajar al detalle, la guía del presupuesto familiar tiene la estructura completa de ocho a doce categorías — pero no empecéis por ahí siendo dos. Y si preferís un marco de referencia para el reparto entre necesidades, caprichos y ahorro, está la regla 50/30/20.

Adam, fundador de Martia

Del fundador

Tenía seis cuentas en dos países y una idea de mi propio mes que fallaba siempre por unos cuantos cientos de euros. En pareja, el error no se suma: se multiplica, porque cada uno se equivoca en su mitad y nadie puede demostrar nada. Construí Martia porque quería dejar de discutir de memoria.

Bizum: cuando cuadrar cuentas se convierte en el problema

Bizum es la forma en la que las parejas españolas cuadran cuentas entre sí: pago inmediato por número de móvil, dentro de la app del propio banco, sin IBAN. Lo operan más de treinta bancos españoles desde 2016 y ronda los 28,8 millones de usuarios (abril de 2025), cerca del 60 % de la población. Es demasiado práctico, y ese es el riesgo: cuando cuadrar cuesta dos toques, se acaba cuadrando todo. El supermercado, la cena, el taxi, la farmacia.

Treinta o cuarenta mándame la mitad al mes hacen dos cosas malas. La primera: convierten el extracto de los dos en una lista ilegible de movimientos entre vosotros, donde ya no se distingue el alquiler de los 4,50 € del café. La segunda, y peor: convierten la relación en una cuenta corriente donde cada compra es una pequeña negociación.

La regla del ajuste trimestral

La alternativa es estructural, no transaccional. Cada persona se hace cargo de gastos fijos concretos cuyo total ya coincide con su parte de la proporción, como en el ejemplo del apartado anterior. Las diferencias pequeñas se acumulan y se resuelven con un Bizum al trimestre. Cuatro transferencias al año en lugar de cuatrocientas.

Dos notas prácticas para España. Las domiciliaciones de los gastos fijos quedan asociadas a la cuenta de quien se ocupa de ese gasto: no las andéis moviendo de cuenta en cada recálculo de la proporción, ajustad antes quién paga qué en la revisión semestral. Y en el extracto, los recibos aparecen en mayúsculas y truncados — RECIBO IBERDROLA CLIENTES, ADEUDO POR DOMICILIACION — seguidos de una referencia de mandato larguísima, así que acordad quién revisa cuáles o pasaréis el trimestre preguntándoos qué era aquel cargo de 87 €.

El ritual de los 10 minutos — cómo ponerlo en marcha

Montar un presupuesto en pareja sin cuenta conjunta es trabajo de una tarde, una sola vez. Para mantenerlo, reservad diez minutos a la semana. El orden de los pasos importa más de lo que parece: es fácil estropearlo empezando por la herramienta en vez de empezar por la lista.

Paso 1: escribid la lista de lo que es común

Papel y boli, diez minutos, sin ninguna app. Alquiler o cuota, comunidad, recibos, supermercado, transporte, hijos, seguros. Los casos dudosos — Netflix, el gimnasio, el regalo para tus suegros — se deciden ahora, de una vez, y no en cada compra durante los próximos dos años.

Paso 2: calculad la proporción

El neto de uno más el neto del otro. Si la diferencia entre los dos es inferior al 15 %, quedaos con el reparto a medias: es más simple y el efecto práctico es el mismo. Por encima de ahí, aplicad el porcentaje proporcional del apartado anterior.

Paso 3: repartid quién paga qué

Asignad gastos fijos a cada persona hasta que los totales cuadren con la proporción. Es este paso el que elimina las transferencias mensuales entre vosotros, y esas transferencias mensuales son el roce constante que mata estos sistemas al tercer mes.

Paso 4: conectad las dos cuentas a una vista común

Cada uno conecta su banco a una app de banca abierta — el estándar europeo, regulado por la directiva PSD2, que obliga a los bancos a dar acceso seguro a los datos de vuestras cuentas a quien vosotros autoricéis. Se hace en la ventana oficial del banco, con la misma verificación que usáis para entrar, y no implica intercambiar contraseñas entre vosotros. La app recibe solo permiso de lectura de los movimientos y no puede ordenar transferencias. Si queréis el detalle del proceso, está en la guía de cómo conectar la cuenta bancaria con una app.

Paso 5: diez minutos, una vez por semana

Domingo por la noche, café, tres números: casa, día a día, futuro. No es un ajuste de cuentas ni una auditoría: es observación. Al cabo de cuatro semanas veréis por dónde se escapa de verdad el dinero de los dos. Apuesta segura en España: restaurantes y hoteles, la partida a la que los hogares españoles dedican el 14,9 % del consumo total (Eurostat, 2022).

Con los meses el repaso se acorta solo, porque el sistema ya funciona sin vosotros y los dos sabéis lo que estáis mirando. Si uno de los objetivos de la categoría Futuro es la reserva para imprevistos, la guía del fondo de emergencia explica cuánto necesitáis siendo dos.

¿Y si nuestra situación es complicada? Cuatro casos difíciles

El modelo proporcional con cuentas separadas resuelve la mayoría de las situaciones. Hay cuatro en las que necesita ajustes, y son precisamente las más comunes en España.

Mito vs. realidad

Mito: si no tenemos cuenta conjunta es porque no nos fiamos el uno del otro.

Realidad: mantener el dinero separado es algo corriente — el 39 % de las parejas jóvenes del Reino Unido lo hace (bunq, 2025). Lo que erosiona la confianza no es tener dos cuentas: es que ninguno de los dos sepa decir cuánto gastasteis juntos el mes pasado. La confianza se construye con información compartida, no con un IBAN compartido.

La hipoteca está solo a nombre de uno

Muy frecuente cuando uno compró la casa antes de la relación, y en España pasa a menudo: el 73,6 % de los hogares vive en vivienda en propiedad y en torno al 25 % arrastra un préstamo pendiente sobre la vivienda principal (INE, Encuesta de Condiciones de Vida 2024; Banco de España, Encuesta Financiera de las Familias 2024). Separad dos cosas en la conversación: la cuota, que es el coste de tener dónde vivir y entra en los gastos comunes como entraría un alquiler, y las amortizaciones anticipadas, que construyen patrimonio a nombre de una sola persona. Solución frecuente: la cuota corriente se reparte por la proporción y las amortizaciones extra quedan a cargo del titular. Y si quien no es titular está aportando de forma significativa a una casa que no es suya, habladlo explícitamente, mejor antes de que haya un desencuentro.

Uno está de permiso por nacimiento y cuidado de menor

La proporción se ajusta sola, pero hacedla contando la prestación como ingreso. Si la prestación es de 1.100 € y el otro cobra 1.600 €, la proporción pasa a 59/41, no a 100/0. Una aportación pequeña mantiene el sentido de participación mucho mejor que dejar a esa persona sin aportar nada, y la diferencia es psicológica, no financiera. Marcad también la fecha en la que la proporción se vuelve a revisar.

Uno de los dos es autónomo

Calculad la proporción sobre la media de los últimos seis a doce meses, no sobre el mes en curso. Y contad con lo que no es suyo: parte de lo que entra en la cuenta es IVA e IRPF esperando fecha, y encima está la cuota de autónomos, que desde 2023 se calcula por rendimientos netos y en 2025 arranca en unos 200 € al mes en el tramo mínimo (unos 80 € durante el primer año con la tarifa plana). Si la proporción se calcula sobre el ingreso bruto de la cuenta, el mes de la declaración trimestral se convierte en una crisis doméstica.

Las cuentas están en bancos distintos

Técnicamente ya no es un caso difícil, aunque mucha gente lo siga creyendo. La app del banco solo enseña las cuentas de ese banco, así que una pareja con la nómina en CaixaBank y los recibos en BBVA se queda siempre con media foto. Una app de banca abierta lee los movimientos de varios bancos a la vez — CaixaBank, BBVA, Santander, Sabadell, Bankinter, ING — y cualquier combinación de bancos españoles funciona. Si además queréis entender qué permite todo esto y qué no, está la guía de qué es la banca abierta.

Martia — la IA con la que habláis del dinero de los dos

Preguntáis en español — «¿cuánto gastamos juntos en el supermercado en julio?», «¿quién cubrió más gastos comunes este trimestre?» — y la respuesta sale de los movimientos reales de los dos. Sin cuenta conjunta, sin hoja de cálculo, sin discutir de memoria.

Habla con Martia

Recomendación rápida — presupuesto a dos con cuentas separadas

  • Criterio más justo: proporcional al sueldo — con 1.600 € y 1.000 €, el reparto es 62/38
  • Estructura más simple: 3 categorías comunes — casa, día a día, futuro. El resto es privado
  • Cuadrar cuentas: un Bizum al trimestre — nunca uno por compra
  • Herramienta: Martia — junta cuentas de bancos españoles distintos en una vista común, con clasificación automática

Preguntas frecuentes

¿Se puede llevar un presupuesto en pareja sin cuenta conjunta?

Sí, y es lo que hacen muchas parejas. Un presupuesto común necesita tres cosas, y ninguna de ellas es una cuenta compartida: una lista de lo que cuenta como gasto común (alquiler o cuota de la hipoteca, supermercado, recibos, hijos), un criterio de reparto acordado (a medias o proporcional al sueldo) y un sitio donde los dos veáis el resultado del mes. El dinero puede seguir en dos cuentas corrientes de bancos distintos. Lo que tiene que ser común es la foto, no el IBAN. Sin esa foto compartida, cada uno ve la mitad de los gastos de la casa y discute con la mitad de la información.

¿A medias o proporcional al sueldo? ¿Qué reparto es más justo?

Con sueldos parecidos, a medias es sencillo y suficiente. Con sueldos distintos, el reparto a medias carga el peso entero sobre quien gana menos. Un ejemplo con cifras españolas: uno cobra 1.600 € netos, el otro 1.000 €, y los gastos comunes suman 1.800 € al mes. A medias, cada uno pone 900 €: el 56 % del sueldo de uno y el 90 % del sueldo del otro. En el reparto proporcional, quien cobra 1.600 € pone 1.116 € y quien cobra 1.000 € pone 684 €; los dos entregan alrededor del 69 % de lo que ganan y a cada uno le queda holgura en la misma proporción. No es generosidad, es aritmética.

¿Cómo cuadramos cuentas sin acabar haciendo Bizum a todas horas?

Casi todo el mundo cuadra cuentas con Bizum, el pago inmediato entre particulares que funciona dentro de la app de cada banco y que en España es la forma normal de mandar dinero a alguien. El problema no es la herramienta, es la frecuencia: una pareja que cuadra cada compra del supermercado y cada cena acaba haciendo decenas de transferencias al mes y convierte la relación en una cuenta corriente. La alternativa que dura es estructural: cada uno se hace cargo de gastos fijos concretos cuyo total ya coincide con su parte, y queda como mucho un ajuste por trimestre para la diferencia. Un Bizum cada tres meses en lugar de cuarenta al mes.

¿Merece la pena abrir una cuenta conjunta solo para los recibos?

Es el modelo híbrido y funciona bien si tenéis muchos recibos domiciliados: abrís una cuenta común, cada uno transfiere su parte el día que cobra, y el alquiler o la cuota de la hipoteca, la luz, el agua, la telefonía y los seguros salen de ahí por domiciliación. Las cuentas personales quedan intactas y nadie justifica un café. La contrapartida es real: en una cuenta conjunta los dos titulares responden del saldo y de un posible descubierto, y cerrarla más adelante da trabajo. Solo compensa cuando los gastos fijos son muchos y estables. Y si la abrís, trasladad todas las domiciliaciones de una vez, no poco a poco.

¿Mi pareja verá mis gastos personales si conectamos las cuentas a una app?

Depende de la app, y es la pregunta correcta antes de conectar nada. En Martia cada persona tiene su propia cuenta y elige qué cuentas bancarias entran en la vista compartida: puedes conectar la cuenta corriente por la que pagas los gastos de casa y dejar fuera la cuenta de ahorro o aquella en la que cobras las facturas de autónomo. Compartir es siempre un acto explícito de las dos partes: nadie ve los datos del otro sin que esa persona lo haya autorizado, y la autorización se puede retirar en cualquier momento. Un presupuesto en común no obliga a enseñar el extracto entero.

¿Cómo repartimos la cuota de la hipoteca si solo uno es titular?

Para el banco, quien firmó el préstamo es quien debe, y eso no cambia por un acuerdo entre vosotros. Para el presupuesto común, la cuota es un gasto de la casa igual que un alquiler: entra en la lista común y se reparte con el criterio acordado. Merece la pena separar dos conceptos en la conversación: la cuota corriente, que es el coste de tener dónde vivir, y las amortizaciones anticipadas, que construyen patrimonio a nombre de una sola persona. Muchas parejas reparten la cuota de forma proporcional y dejan las amortizaciones extra a cargo del titular, precisamente para no mezclar coste con inversión.

¿Qué hacemos con las pagas extra de julio y diciembre?

En España el mínimo legal son dos pagas extraordinarias al año, así que lo estándar son catorce pagas: doce ordinarias más la de verano y la de Navidad, salvo que las tengáis prorrateadas en doce nóminas. Eso significa que julio y diciembre muestran alrededor del doble de ingreso que un mes normal. Si calculáis la proporción con la nómina de julio delante, sale mal. Usad la media de doce meses, o comparad solo nóminas ordinarias entre sí. Y decidid de antemano qué hacéis con las dos extras: al fondo de emergencia, a amortizar deuda o al gasto grande que ya sabéis que viene.

¿Y si uno de los dos es autónomo y cobra de forma irregular?

Calculad la proporción sobre la media de los últimos seis a doce meses, nunca sobre el mes en curso. Hay un detalle que casi todas las parejas olvidan: parte de lo que entra en la cuenta de un autónomo no es suyo, es IVA e IRPF esperando fecha. Contad con el rendimiento neto después de reservar esa parte, o la proporción saldrá inflada y el mes de la declaración trimestral se convertirá en una crisis doméstica. Añadid la cuota de autónomos, que desde 2023 se calcula por rendimientos netos y en 2025 parte de unos 200 € al mes en el tramo mínimo, u 80 € el primer año con la tarifa plana.

¿Qué app sirve para una pareja con cuentas en bancos distintos?

La app de tu banco solo enseña las cuentas de ese banco, así que una pareja con la nómina en CaixaBank y los recibos en BBVA se queda siempre con media foto. Lo que resuelve el problema es una app de banca abierta, capaz de leer los movimientos de varios bancos a la vez. Martia se conecta con CaixaBank, BBVA, Santander, Sabadell, Bankinter o ING a través de Enable Banking, clasifica los movimientos sola y responde en español a preguntas como «¿cuánto gastamos juntos en el supermercado el mes pasado?». Cada uno conecta su cuenta y los dos veis la misma vista común.

Fuentes y literatura

  • bunq (2025). European Survey — el 39 % de las parejas jóvenes del Reino Unido mantiene el dinero separado; el 42 % de las parejas que conviven en Francia oculta gastos. press.bunq.com
  • INE (2024). Encuesta Anual de Estructura Salarial — salario mediano bruto (24.497 € al año). ine.es
  • INE (2024). Encuesta de Presupuestos Familiares — gasto medio por hogar (34.044 € al año). ine.es
  • INE (2024 y 2025). Encuesta de Condiciones de Vida — vivienda en propiedad (73,6 %) y umbral de pobreza de una persona sola (1.018 € al mes, rentas de 2024). ine.es
  • Banco de España (2024). Encuesta Financiera de las Familias — hogares con préstamo pendiente sobre la vivienda principal (≈25 %); adeudos domiciliados procesados en España. bde.es
  • Eurostat (2022). Final consumption expenditure of households by consumption purpose (COICOP), España — restaurantes y hoteles 14,9 %, dataset TEC00134. ec.europa.eu/eurostat
  • Thaler, R. H. (1985). Mental Accounting and Consumer Choice — Marketing Science, 4(3), 199–214. doi.org

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Habla con MartiaArtículo de Martia — la IA con la que hablas en español sobre tu dinero.
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